Educación sexual en el cole

 

 

Mi hija mayor cumple 11 años. Ya está aquí esa temida etapa, la adolescencia: el desarrollo sexual de los niños y niñas que los convierte en “adultos” y en el que una revolución hormonal se apodera de nuestros hijos convirtiéndoles, en algunos casos, en absolutos desconocidos.

Cambios de humor y carácter, retos constantes o pasividad (incluso desidia) y, sobre todo, el hecho de que empiezan a tener su propia vida, es algo que a los padres nos da mucho, mucho miedo.

Por eso, el otro día en el colegio, quise sacar el inevitable tema de la educación sexual (están en 6º y el año que viene empiezan el instituto).

Nada más empezar, ya me encontré con muchos interrogantes: ¿Es mejor que cada padre o madre se ocupe de su hijo? ¿Debería tratarse en clase? ¿Es mejor acudir a un profesional? ¿Se debería tratar de forma separada a chicos y a chicas? El debate estaba servido.

Por suerte, en mi caso, tengo cerca a mi amiga  Carol Armero, que se dedica al coach y la asesoría sexual: ¿Qué mejor opción para ayudarme a mí (y al resto de padres) en este tema?

La opción de que Carol ofreciera un taller para los niños y niñas de la clase (y del cole) me pareció altamente recomendable por varias razones:

  • Los alumnos estarán mucho más receptivos a la hora de comunicarse (están acostumbrados a hacerlo en el centro y con sus compañeros).
  • Las dudas que no se le ocurran a uno, seguramente se le ocurrirán al otro, por lo que la información será más completa.
  • La naturalidad con la que Carol habla de la sexualidad es algo que no todos tenemos.
  • Al dedicarse a ello, el o la profesional está mucho más actualizada tanto en lenguaje como en prácticas que no todos tenemos por qué conocer.
Al plantear esto último todo el mundo se giró y me miro con incredulidad. Ya se sabe que el género humano tiene tendencia a creer que lo sabe todo. Sin embargo, sólo tuve que preguntarles si habían escuchado algún caso de intoxicación etílica a través de tamponesempapados en alcohol (práctica posible tanto en chicos como en chicas).

A pesar de que las caras que se les quedaron a la mayoría fueron dignas de ver, con este ejemplo (que, por cierto, la mayoría desconocían) todos comprendieron la necesidad de plantear de una forma clara y directa todos los temas relacionados con la sexualidad a nuestros hijos.

También quedó claro el objetivo a alcanzar. Yo, como padre, deseo que mis hijos vean la sexualidad como algo natural, se enfrenten a ella con seguridad (física y emocional) y, sobre todo, aprendan a disfrutarla sin represiones y con libertad (difícil objetivo en estos días, donde la doble moral les golpea fuerte y constantemente).

En definitiva, quiero para ellos la sexualidad que deseo para mí mismo y, si puede ser, incluso mejor.

En cualquier caso, la información sexual para los “ya-no-tan-peques” debe ser primordial, sobre todo en estas edades de dudas e inseguridad. No nos cansaremos de repetir que Educar es prevenir.

 

 

PD: ya que no todo el mundo tiene una “Carol” en su vida, os dejo su contacto.

https://www.facebook.com/elparaisosecreto/

www.elparaisosecreto.com,